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urbanismo: la ciudad en equilibrio

Publicado por - 09/07/2015

Urbanismo: conjunto de conocimientos relativos a la planificación, desarrollo, reforma y ampliación de los edificios y espacios de las ciudades.

Ciudad: conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas.

Equilibrio: Acto de contemporización, prudencia o astucia, encaminado a sostener una situación insegura o dificultosa.

SymbioCity, un nuevo concepto de ciudad sostenible (Barrio de Estocolmo)

La forma urbana es el resultado de una compleja interacción de presiones e influencias interdependientes: climáticas, sociales, políticas, estratégicas, estéticas, técnicas y normativas. Muchas decisiones urbanísticas han tenido profundos y duraderos efectos sobre la cohesión social y la calidad de vida de los individuos, así como sobre el medio ambiente global.

Un urbanismo sostenible no se aleja de la definición de desarrollo sostenible -por demás ampliamente controvertida-: Es aquel urbanismo que pretende satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas.

A escala urbana, las necesidades de ahorro de combustibles fósiles y recursos energéticos y de utilizar fuentes de energía más respetuosas con el medio ambiente son cada vez más acuciantes. Sin embargo, la eficiencia energética no es un objetivo en sí, sino parte de una búsqueda integrada del desarrollo sostenible, que reconozca el impacto local, regional y global de las ciudades sobre el aire, el suelo, el agua, la vegetación, la vida animal y la población humana.

El diseño de asentamientos humanos debería crear un ambiente particular para que estos aprovecharan al máximo las bondades del entorno y minimizaran las amenazas. La mayor parte de los pueblos y ciudades en Europa se organizan sobre territorios históricos con una dilatada interacción entorno-sociedad humana. Son pocas las ocasiones en que se parte de un suelo urbanizable libre de condicionantes ya sean ambientales, sociales o económicos. Esta es la razón por la que hay muy pocos ejemplos de urbanismo con criterios de sosteniblidad o también ecourbanismo.


UN PLANEAMIENTO URBANÍSTICO COHERENTE

Cuando realizamos el Análisis de Ciclo de Vida del sector de la construcción comprobamos que el primer paso a tener en cuenta será el partir de un planeamiento urbanístico coherente. Sin una ordenación adecuada, las actuaciones que llevemos a cabo a partir de entonces tendrán serias dificultades para que podamos aplicarles el sello de sostenibles.

Ya los antiguos descubrieron que si ejecutaban las ciudades en forma de cuadrícula podrían conseguir mayor número de fachadas orientadas al sur, favoreciendo la captación de radiación solar. Ejemplos como la ciudad de Alejandría en Egipto o Mohenjo-Daro en la India datan del siglo III a.C. La ciudad medieval y sus necesidades de protección militar eliminó su relación con el entorno, con el clima, para aprovecharlo. La ciudad crece alrededor de castillos o catedrales en forma circular. Los árabes adaptan la ciudad medieval a sus necesidades de protección frente al excesivo soleamiento, calles estrechas y de trazado tortuoso.

El progresivo crecimiento de las ciudades hace que la relación con el entorno se olvide de forma drástica, convirtiéndose en islas que funcionan de forma aislada del paisaje que le rodea. Hacia 1900, el 14% de la población vivía en ciudades; el inicio del siglo XXI ya agrupa a más del 50% y la perspectiva allá por el 2025 es del 80%. Así, ser conscientes de los riesgos de un urbanismo ajeno al entorno, nos lleva a plantear las enormes posibilidades que se nos abren para caminar hacia un urbanismo sostenible, hacia una construcción sostenible.

Todos tenemos en mente la imagen de la ciudad como un gran monstruo que, incansable, recibe para su buen funcionamiento ingentes cantidades de recursos, energía, agua, territorio…, desechando residuos, ocupando suelo, eliminando vegetación. Así surge el concepto de huella ecológica o, lo que es lo mismo, la cantidad de territorio que una ciudad necesita para su funcionamiento.

La preocupación por la “sostenibilidad” no es nueva, ya era un concepto manejado por los griegos en el establecimiento de las ciudades-estado y retomado algunos siglos más tarde, en 1798 cuando el célebre economista inglés Thomas Malthus hizo públicas sus preocupaciones en torno al crecimiento poblacional y la producción de comida, lo cual motivó la formulación de la “teoría maltusiana”. Más recientemente, en 1972 se publicó el primer informe del Club de Roma llamado “Los límites del crecimiento”, que planteó la necesidad de limitar el crecimiento económico debido al desequilibrio estructural entre el desarrollo incontrolado y los recursos ambientales y naturales del planeta.

El informe Brundtland, publicado en 1987 bajo el título de “Nuestro Futuro Común”, definió el desarrollo sostenible como “…satisfacer nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas”.

La Agenda 21, surgida como resultado de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en su capítulo 7 afirma que “En los países industrializados, las modalidades de consumo de las ciudades están imponiendo una fuerte carga sobre el ecosistema mundial. Las condiciones de los asentamientos humanos en muchas partes del mundo, en particular en los países en desarrollo, están deteriorándose principalmente como resultado de los bajos niveles de inversión en ese sector. Los asentamientos humanos representan una gran amenaza ambiental y se constituyen como uno de los espacios vitales más significativos de la biosfera.

Las Naciones Unidas han definido el concepto de ecosistema urbano como “Una comunidad biológica donde los humanos representan la especie dominante o clave y donde el medioambiente edificado constituye el elemento que controla las estructura física del ecosistema”.

El resultado de las diversas conferencias mundiales sobre el tema deja claro que las ciudades no pueden continuar con este esquema de crecimiento descontrolado y que las políticas regionales de desarrollo deben sufrir un cambio radical. El urbanismo debe incorporar las sostenibilidad en su quehacer cotidiano, no puede continuar siendo la ciencia de la construcción y el ordenamiento de las ciudades, pueblos y aglomeraciones; no puede seguir siendo el conjunto de conocimientos relativos a la planificación, desarrollo, reforma y ampliación de los edificios y espacios de las ciudades. La sociedad humana, la Tierra, no pueden permitirse más edificios y desarrollo urbanos no sostenibles. La ciudad del futuro, de un futuro muy inmediato, habrá de ser sostenible, o dejar de ser.

Urbanismo y desarrollo sostenible en Zaragoza: La Ecociudad Valdespartera


PLANIFICACIÓN URBANA: DISEÑO DE UN MUNICIPIO SOSTENIBLE.

El crecimiento o nueva creación de núcleos urbanos debe realizarse de una forma ordenada y respetuosa con su entorno. Un municipio o núcleo urbano sostenible debe responder a las siguientes características:

Planificar y gestionar adecuadamente su suelo. El desarrollo urbanístico debe minimizar la modificación del paisaje. Esto se conseguirá a través de la óptima integración de los diversos usos del suelo con su entorno.

Conservar y potenciar la biodiversidad así como preservar los ecosistemas y el entorno paisajístico, garantizando, al mismo tiempo una mejor calidad de vida.

Utilizar de manera eficiente sus recursos, ahorrar agua y energía y tender a la utilización de recursos renovables, con un ritmo inferior al de su regeneración.

Planificación de la gestión de residuos urbanos: el objetivo es reducir, reutilizar y reciclar los residuos.

• Aplicar mecanismos para minimizar la contaminación desde el origen.

Facilitar el cumplimiento de la normativa que regula la reducción de las emisiones a la atmósfera de productos que provoquen el cambio climático y la destrucción de la capa de ozono.

Diseñar una estructura urbana equilibrada: es necesario diversificar la distribución de los barrios con el objetivo de fomentar las interrelaciones sociales.

Fomentar una estructura económica diversificada que garantice mayor estabilidad socio-económica, reduzca los desplazamientos de las personas y disminuya el transporte de bienes.

Planificar adecuadamente los desplazamientos de los ciudadanos por el municipio, valorando el  transporte a pie, en bicicleta y el transporte público.

Los beneficios del urbanismo sostenible están a la espera de aquellas sociedades capaces de abandonar la aparente “seguridad” de su manera tradicional de entender y crear la ciudad, para lo cual se requiere de la disposición, la creatividad y el compromiso de muchos actores, uno de los cuales puede ser usted. En esta materia no hay cambios pequeños, cualquier intención de desarrollar un proyecto sostenible llevada a la práctica es valiosa y necesaria.

Cualquier intervención profunda en el modelo de ciudad ha pretendido históricamente reducir las disfunciones de la ciudad en cada momento (higiene, movilidad, vivienda, igualdad…). Hasta que las disfunciones no han sido evidentes y no han surgido señales de alarma no se han puesto en funcionamiento los mecanismos necesarios para intentar contrarrestar estos problemas.

Un pequeño e interesante documental emitido en TVE:
http://www.rtve.es/television/20101213/arquitectura—tres14/385937.shtml

Y dos webs interesantes:
http://habitat.aq.upm.es/
http://www.ecourbano.es/

Fuentes:
Guía de Construcción Sostenible
Documento “¿Es posible un modelo de desarrollo urbano sostenible?” (Gabriel Enrique Leal del Castillo)



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2 Responses to urbanismo: la ciudad en equilibrio

  1. Antonio José Masiá Guerrero

    Fantástica entrada José. Enhorabuena. Esperemos que se vaya tomando conciencia con estos aspectos que aunque parecen novedosos no lo son por lo que nos cuentas.

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