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primeros pasos

Publicado por - 05/06/2011

El comienzo y el desarrollo de la arquitectura y el urbanismo sostenible como disciplinas se origina en la década de los 70 del siglo XX. Durante estos años comienzan a manifestarse visiblemente las consecuencias medioambientales de los países industrializados, y surge con fuerza una conciencia social y gubernamental ante la necesidad de controlar y reparar los daños causados, así como de no comprometer la capacidad de las generaciones futuras. Varios son los problemas que se manifiestan y que se convierten en las bases de esta reflexión:

a) Problemas medioambientales producidos por la contaminación cada vez más desmesurada.

b) Crisis energética en el año 1973.

c) Superpoblación incipiente.

d) Ciudades cada vez más extensas y descontroladas.

e) Despilfarro energético y consumo excesivo de recursos.

Ante esta situación, la concienciación medioambiental y la necesidad urgente de poner solución a los problemas citados, cobra protagonismo en todos los ámbitos de la sociedad: surgen organizaciones no gubernamentales cuyo objetivo es la defensa y protección del medio ambiente, el cine y los medios de comunicación se hacen eco de esta preocupación, y los gobiernos comienzan a tenerlo en cuenta en sus agendas…

Al mismo tiempo, determinados arquitectos comienzan a cuestionar el denominado Estilo Internacional, estilo que proponía las mismas soluciones arquitectónicas y técnicas para cualquier edificio, independientemente del lugar donde se ubicase la construcción o de la función del mismo. Esta corriente arquitectónica había estado vigente desde la década de los años treinta; ahora, no solo comienza a ser revisada desde el punto de vista estético o funcional, sino también desde el punto de vista medioambiental y del ahorro del consumo energético.

Es en este contexto, cuando arquitectos de EEUU toman como modelo la arquitectura popular, y sustituyen los procesos de “prueba y error” propios de esta arquitectura. Los reemplazan por un análisis científico que se apoya en tres disciplinas: la biología humana, la meteorología y la ingeniería. Es el nacimiento de la arquitectura bioclimática.

Se consideran a los arquitectos Viktor y  Aladar Olgyay como los precusores de la aplicación de estos criterios en la metodología del proyecto arquitectónico: Se requiere un análisis profundo para caracterizar los fenómenos climáticos a escala local, con el fin de determinar la potencialidad del lugar para el control bioclimatico pasivo de los edificios y la utilización del las fuentes energéticas renovables ( la radiación solar, viento, agua). La localización , la tipología, la morfología y la orientación de los edificios en función del acceso, dan protección a los factores climáticos principales: sol ( radiación y dinámica de las sombras), viento ( barreras, ventilación, refrescamiento), fuentes de calor ( tierra, cielo, agua)… Los espacios internos deben ser distribuidos según una zonificación térmica en relación a los flujos energéticos en ingreso y salida. También la vegetación y eventuales fuentes de agua pueden ser integrados en el proyecto para el control del microclima. Y lo mas importante: debe haber una interacción entre tecnología bioclimaticas de envolventes y sistemas de instalación tradicionales alimentados de energía no renovable. En su libro Arquitectura y Clima, Viktor desarrolla una completa teoría del diseño arquitectónico autoconsciente, apoyada en lógicas justificaciones teóricas y coherente con los principios físicos tratados.

En 1971, el Club de Roma publica el que puede considerarse primer informe que desarrolla un análisis exhaustivo sobre los límites del crecimiento planteando dudas sobre la viabilidad del crecimiento económico a nivel mundial. Es en este contexto cuando se conceptúa el término “ecodesarrollo” que contribuyó al aumento de la conciencia social. Surgen los primeros proyectos, tanto a nivel individual (edificios), como colectivo (ciudades), de arquitectura y urbanismo sostenible. Fue titulado Los Límites del Crecimiento (The Limits to Growth).

“Si se mantienen las tendencias actuales de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, este planeta alcanzará los límites de su crecimiento en el curso de los próximos cien años. El resultado más probable sería un súbito e incontrolable descenso tanto de la población como de la capacidad industrial.”
(D.L. Meadows y otros, Los Límites del Crecimiento, 1972)

Durante la década de los ochenta, las Naciones Unidas conceptúan el término de “desarrollo sostenible”. Este tiene su origen en el Informe Brundtland (1987). En el mismo se define el neologismo como: “nuestro futuro común es satisfacer nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas”. Esto es, se propone condicionar la viabilidad de un proyecto a que este permita a las generaciones futuras disponer de recursos en su futuro. Actualmente es referente obligatorio en todas las políticas de desarrollo económico.

Ya en 1992 tiene lugar la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro y también denominada Cumbre de la Tierra. El objeto de la conferencia se centraba en cambiar el modelo de desarrollo vigente. La importancia de esta cumbre reside en dos aspectos: por un lado, el hecho de que sus acuerdos han sido incorporados a los tratados internacionales en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible. La Unión Europea tomó como marco para aprobar las Directivas 85/337/CEE y 97/11/CE del Consejo.

La segunda consecuencia de la Cumbre de Río se concreta en el capítulo 28 de su Documento Final: Agenda 21. Por un lado reconoce la responsabilidad de las ciudades en el cambio hacia un desarrollo sostenible que se conseguirá cumpliendo los objetivos de la Agenda 21. En función de esta responsabilidad, se procedió a la redacción de un plan de acción, que adapta la Agenda 21 al funcionamiento de las ciudades; un instrumento adoptado por las comunidades urbanas para avanzar a comunidades más sostenibles, esto es, más limpias, saludables y eficientes energéticamente.

En 1994 se celebra en la ciudad de Aalborg la Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles, promovida por la Comisión Europea. En la misma se aprueba la denominada Carta de Aalborg, que tiene como objetivo adaptar la Agenda 21 a las ciudades europeas.

Se ratifica la gran responsabilidad que tienen las ciudades en la implantación de un nuevo modelo de desarrollo sostenible a nivel mundial. La Carta vincula a las ciudades a que, a través de sus ordenanzas, establezcan, entre otros, los siguientes objetivos: invertir en la conservación del capital natural existente (reservas de aguas subterráneas, suelo, hábitats de especies raras); incrementar el rendimiento final de los productos (edificios de alto rendimiento energético…); regular la ocupación del suelo sostenible (las ordenanzas municipales deben desarrollar políticas eficaces de ordenación del territorio que impliquen una evaluación ambiental estratégica de todas las actuaciones urbanísticas)…

Otro de los documentos internacionales que afecta al sector de la construcción es el Protocolo de Kioto, aprobado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 1997.

En 2000, 250 líderes municipales de 36 países europeos y regiones vecinas, se reunieron en la Conferencia de Hannover (la tercera Conferencia Europea sobre Ciudades y Municipios Sostenibles) para evaluar los progresos en el camino hacia la sostenibilidad de las ciudades y municipios europeos y para llegar a un acuerdo sobre la dirección que deberían tomar los esfuerzos en el umbral del Siglo XXI. Se publica La Declaración de Hannover.

Durante los años noventa y principios del siglo actual ya se encuentran consolidados importantes programas de investigación en el uso de energías alternativas, nuevos materiales de construcción así como aumento de la eficiencia energética. Asimismo, ya se han incorporado, tanto a la legislación internacional como nacionales, normativas que regulan los aspectos mencionados.

Fuente:  
Apuntes – Curso de Arquitectura Bioclimática – EXITAE



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