browser icon
You are using an insecure version of your web browser. Please update your browser!
Using an outdated browser makes your computer unsafe. For a safer, faster, more enjoyable user experience, please update your browser today or try a newer browser.
«
»

los materiales: difícil elección

Publicado por - 03/11/2013

A lo largo de la historia se ha producido un cambio en el proceso de obtención de los materiales. Hasta no hace mucho las mayoritarias sociedades rurales obtenían sus materiales en el entorno más próximo con un impacto sobre el territorio relativamente bajo. La aparición de medios de extracción y fabricación más eficientes y potentes, así como un transporte mucho más globalizado por la abundante y barata disponibilidad de energía, hace que la producción de materiales pierda la inmediatez de lo cercano y se convierta en una actividad altamente impactante.
Actualmente la mayor parte de los edificios están construidos con materiales que respetan muy poco o nada el medio ambiente. Materiales altamente tóxicos en cuanto a su fabricación y combustión, materiales que requieren un alto consumo de combustibles fósiles para su producción, que además de ser cada vez más escasos y costosos, aumentan la contaminación.

Frente a este tipo de materiales existen alternativas, que pueden parecer en algunos casos más caras, pero cuyo uso a largo plazo resulta más rentable porque proporcionan un importante ahorro energético y una habitabilidad más saludable, con lo que se logra una construcción de edificaciones de mayor calidad, una calidad además respetuosa con el medio ambiente. La importancia de los materiales de construcción a la hora de crear un modelo de construcción sostenible es innegable; solamente la construcción y mantenimiento de edificios consume el 40% de los materiales empleados en la Unión Europea.

Sin embargo la selección y utilización de este tipo de productos es una de las áreas más confusas del diseño con múltiples variables y gran cantidad de respuestas correctas e incorrectas. Aun así, se le podría dar este calificativo a aquellos materiales en cuyo proceso de extracción y/o fabricación se minimicen los impactos negativos sobre el medio ambiente, pero además que estén diseñados de forma tal que potencien esta reducción en las restantes etapas del ciclo de vida del edificio: transporte de materiales, construcción, funcionamiento y demolición. Por lo tanto, antes de tomar la decisión de cuáles materiales utilizar es importante conocer si los que se promocionan como ecológicos realmente lo son e informarse, aunque sea de forma general, sobre las magnitudes y los riesgos del impacto que producen.

Además se debe tener en cuenta que no siempre la respuesta correcta está en el empleo de la última tecnología en materiales “verdes”; quizás la solución en algunos casos se halle más bien en la utilización de productos convencionales de manera distinta. En este sentido se podría pensar en el uso de agregados reciclados para la sustitución y compactación del suelo, el diseño de un sistema estructural que permita el reemplazo de piezas o un fácil desensamble o, simplemente, la utilización de materiales locales que eviten mayores gastos y desplazamientos.

Siendo así, no debería parecer extraño que la paleta de materiales utilizada en un edificio contenga unos productos más ecológicos que otros, ya que también se deben considerar otros aspectos como el diseño, el clima, el sistema constructivo y hasta el mismo instalador, lo cual lleva a tener en una misma edificación lo que algunos expertos llaman una gama de verdes. Finalmente, las dificultades encontradas a la hora de elegir materiales ecológicos no debería ser un desincentivo para su uso en el país, sino más bien un estímulo para que se elaboren sistemas nacionales de certificación de productos a costos razonables -o adaptar algunos de los internacionales-, que permitan a las empresas medir la magnitud y riesgos del impacto de los materiales que producen y/o importan de forma sistemática y transparente, trasladando esta información al consumidor para que este pueda tomar una elección apropiada con conocimiento de causa.



El impacto que sobre el medio ambiente y la salud humana producen los materiales de construcción puede centrarse en cinco aspectos:

1. El consumo de recursos naturales

El consumo a gran escala de determinados materiales puede llevar a su agotamiento. Así, el empleo de materiales procedentes de recursos renovables y abundantes será una opción de interés. El empleo de la madera puede ser un buen ejemplo de material renovable y abundante. Más adelante veremos alguna aclaración al respecto.

2. El consumo de energía

Si una importante fracción de la energía primaria se consume en el sector de la construcción y si su empleo ocasiona el tristemente famoso calentamiento global, a partir de las emisiones de CO2, así como el riesgo de agotamiento de determinados recursos, emplear materiales de bajo consumo energético en todo su ciclo de vida será uno de los mejores indicadores de sostenibilidad.
Si analizamos el consumo de energía para la fabricación de estos materiales, comprobaremos que los materiales pétreos (arena, grava, piedra, tierra) y la madera presentan el comportamiento energético más idóneo, mientras que los plásticos y los metales, en especial el aluminio, el más negativo.
Los metales y los plásticos consumen gran cantidad de energía en su proceso de fabricación, aunque los primeros presentan unas óptimas características resistentes y los segundos unas propiedades aislantes de interés.

3. Las emisiones que generan

Uno de los grandes problemas ambientales que supuso la explosión de la conciencia ecológica fue el adelgazamiento de la capa de ozono debido a, entre otros motivos, la emisión de los denominados clorofluorocarbonos (CFC). Los aislantes más empleados en construcción presentaban un agente espumante que le daba sus características como espuma o panel. Aunque hoy en día los espumantes no utilizan CFC, asistimos a la aparición de multitud de productos de aislamiento ecológicos que nos permiten descartar esas opciones.
Los PVC, abanderados de la industria del cloro, y debido a sus contaminantes emisiones de dioxinas y furanos, son materiales que poco a poco van siendo prohibidos en cada vez más usos, por ejemplo en el suministro de agua para el consumo humano.

4. El impacto sobre los ecosistemas

El empleo de materiales cuyos recursos no procedan de ecosistemas sensibles sería otro aspecto a tener en cuenta a la hora de su selección. Las maderas tropicales sin ninguna garantía en la gestión de su procedencia, la bauxita procedente de las selvas tropicales para la fabricación del aluminio, las graveras en áreas protegidas de interés para la extracción de áridos.

5. Su comportamiento como residuo

Los materiales al finalizar su vida útil pueden ocasionar importantes problemas ambientales. Su destino, ya sea la reutilización directa, el reciclaje, la deposición en vertedero o la incineración, hará que su impacto sea mayor o menor. Los materiales metálicos para chatarra, la teja cerámica vieja, las vigas de madera de determinada sección pueden ser pequeñas joyas en el derribo para un uso posterior.


Por lo tanto, en el momento de planificar un modelo de construcción sostenible y calibrar el impacto ambiental, es fundamental la fase de elección de los materiales. La sostenibilidad de un material la determinamos en función de varios conceptos:

  • Materiales de origen natural, la piedra, la madera, las fibras naturales, etc. que no necesitan mucha elaboración o transformación para su uso como materia prima y por tanto no se necesita mucha energía.

  • Materiales que procedan del reciclado y/o que sean reciclables o biodegradables. De este modo se aprovecha la energía invertida en la obtención de estos materiales y se disminuye la energía para su eliminación como residuos. En cualquier caso, para que esta medida tenga sentido, debe ir acompañada de un diseño del producto orientado a potenciar dicho el reciclaje.

  • Materiales que provengan de fuentes renovables y abundantes. La materia prima puede ser una fuente rápidamente renovable como la madera frente a otros materiales como los pétreos que su renovación es más lenta.

  • Materiales que en su elaboración o transformación no consuman mucha energía o agua. Los materiales pétreos (arena, grava, piedra, tierra) y la madera presentan el comportamiento energético más idóneo, mientras que los plásticos y los metales, en especial el aluminio, el más negativo. Sin embargo su utilización estará justificada si éste se recicla, si obtienen mejoras en el consumo de energía del producto debido a su ligereza o si la perdurabilidad en el tiempo compense ese gasto energético.

  • Materiales que no generen emisiones contaminantes ya sea en su proceso de extracción o elaboración o durante su uso creando ambientes insalubres.

  • Materiales que no produzcan impacto negativo en el ecosistema como las talas de maderas tropicales, las canteras en la extracción de áridos…

  • Materiales que tengan una producción socialmente justa. No hay un material perfecto, hay que analizar cada uno de ellos en función del uso que se le va a dar y las características que posee cada material, que en muchas ocasiones son únicas. En cualquier caso, el fomento de las certificaciones ambientales y el ecoetiquetado son fundamentales para que el profesional y el consumidor final puedan tomar decisiones con criterio y acertadas en relación a los materiales que va a consumir.

  • Materiales que tengan una larga duración y bajo o nulo mantenimiento.

  • Utilizar materiales obtenidos de materias primas de origen local. El uso de materiales obtenidos de materias primas locales reduce considerablemente el impacto ambiental (reducción del tiempo de transporte, del consumo de combustible, de la contaminación ambiental…). Será importante seleccionar aquellos materiales cuyo tratamiento y transformación usen procesos que necesiten poca energía.



Una interesante base de datos de productos de construcción elegidos con criterios de sostenibilidad

Una buena manera de hacer una correcta elección es conocer los fabricantes y proveedores locales, y así colaborar al desarrollo de la economía local y reducir las emisiones de CO2 producidas por el transporte de materiales.
Se elegirán, en la medida de lo posible, materiales o productos con marcaje CE o Ecoetiquetas que garanticen la calidad y compromiso medioambiental del producto y de la empresa fabricante.
Se priorizarán fabricantes que hayan realizado un ACV (análisis del ciclo de vida) de al menos algunos de sus productos. De esta manera se podrá obtener un balance energético cuantificado en emisiones de CO2 durante su fabricación y vida útil.
Asimismo se apoyará a los fabricantes que hayan incorporado la ISO 14.001 para introducir mejoras de eficiencia energética en su gestión y comunicación interna y externa.


Fuentes:
Guía de Construcción Sostenible
http://www.formacionporlasostenibilidad.org/bioconstruccion/index.htm
Diseñome.es – El Portal del Diseño Sostenible



«
»

Deja un comentario