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la conciencia puede ser económica y rentable

Publicado por - 01/05/2014

La principal dificultad con la que se encuentra el arquitecto al hablar de cuidado del medio ambiente, sostenibilidad, etc. con el promotor de un edificio, es el aspecto económico. Y es cierto que la implantación de sistemas auxiliares de captación energética o reciclaje de aguas, la aplicación de determinados sistemas constructivos o la utilización de materiales no habituales, pueden requerir de la aplicación de un sobrecoste con respecto a la construcción convencional. Sin embargo, son muchos los aspectos que podemos cuidar tanto en el proyecto como en el proceso de ejecución del edificio para conseguir una construcción económica y una posterior rentabilidad.

1. En primer lugar, debemos pensar en la incorporación al proyecto de arquitectura de una serie de estrategias de acondicionamiento pasivo, que no requieren más que del conocimiento previo del entorno y de la aplicación y uso adecuado de los parámetros que lo determinan, tales como el soleamiento y el régimen de vientos, o la pluviosidad y la vegetación circundante. Podemos servirnos de estos parámetros de un modo sencillo, natural y económico desde el comienzo del proceso constructivo. Si bien requiere de la aplicación de conceptos de nuevo cuño que han de ser previamente aprendidos, esto no tiene por qué representar un coste adicional inicial, ya que simplemente nos estamos refiriendo a la concreción de una arquitectura de mayor sensibilidad en cuanto a los costes ambientales que su actividad pudiera ocasionar, incidiendo sobre todo en una mayor eficacia energética.

Cada proyecto debe estudiarse de una forma personalizada según la tipología edificatoria, el uso al que estará destinado,  las características ambientales y climatológicas del entorno…

2. En segundo lugar, la importancia de los sistemas constructivos y los materiales de construcción a la hora de crear un modelo de construcción sostenible es innegable. Estos deberían cumplir varias condiciones, tales como que procedan de fuente renovables y abundantes, que no contaminen y sean duraderos, que consuman poca energía en su ciclo de vida, puedan estandarizarse, que tengan valor cultural en su entorno y bajo coste económico, e incluso el uso de materiales obtenidos de materias primas locales reduce considerablemente el impacto ambiental (reducción del tiempo de transporte, del consumo de combustible, de la contaminación ambiental…). Será también importante seleccionar aquellos materiales cuyo tratamiento y transformación usen procesos que necesiten poca energía.

Los estudios previos que requiere un proyecto de estas características son de mayor envergadura, y sería recomendable incluso la participación de distintas disciplinas, como el concurso de técnicos instruidos en ciencias ambientales.

3. El edificio quizá deba complementarse con sistemas auxiliares de captación de energía alternativa (unas veces de forma obligada por la normativa vigente y otras por deseo propio), sistemas de reciclaje de aguas grises o de lluvia, etc. La implantación de estos sistemas, así como los estudios previos que requieren unas instalaciones de estas características, pueden requerir de la aplicación de un sobrecoste con respecto a la construcción convencional.

Pero también es cierto que la utilización de paneles solares, por poner un ejemplo, representa un ahorro diferido en el tiempo, con unos períodos de amortización previamente conocidos, además de los beneficios ambientales colectivos, que la reducción de consumos energéticos de fuentes no renovables o la reducción de la emisión de gases contaminantes puedan ocasionar.

4. Una vez completado el proceso de estudio específico del proyecto, es momento de un cálculo integral de la rentabilidad que comprende toda la vida útil de la edificación, su función y los costos operacionales relacionados. El objetivo está lejos de concentrarse en la entrega de la obra a un costo mínimo, sino en optimizar el resultado económico de la inversión.

Asimismo, siempre debemos informarnos de las posibles ayudas y subvenciones destinadas sobre todo a la eficiencia energética (sistemas de captación solar…) y a la rehabilitación.

La sostenibilidad en la construcción parte de la redefinición de conceptos tales como beneficio, calidad y rentabilidad.

5. A la hora de realizar la obra, la calidad, rigor y método en el procedimiento constructivo es otro elemento fundamental para una construcción más económica. La actual situación en las obras se caracteriza a menudo por casi interminables retoques y reparaciones, desplazamientos de las fechas de entrega y costos excesivos. Una vez terminada la obra los gastos anuales por operación, reparación, sustitución e indisponibilidad superan los costos iniciales de construcción. La obra debe alcanzar una calidad elevada y precisamente definida desde el principio del proyecto.

La adquisición de los materiales, así como el ritmo de la obra está, comúnmente, en manos de la empresa constructora, que habitualmente intenta optimizar sus resultados según las leyes económicas, pero en demasiadas ocasiones sin un planning claro de las fases de la obra. Como consecuencia observamos en las obras continuas reparaciones sobre elementos ya ejecutados, gastos excesivos de materiales auxiliares, compras reiteradas de materiales para una idéntica tarea, retrasos en las fechas de entrega…

6. Y una vez terminada la obra, es igual de importante el mantenimiento del edificio por parte del usuario. En la obra común el término calidad se menciona exclusivamente como calidad de la ejecución, quiere decir, se mide el cumplimento de las normas de instalación por parte de los constructores. Pero la durabilidad y disponibilidad del edificio y sus componentes, los ciclos de mantenimiento, el balance energético, higiénico y medio ambiental también depende en gran medida del cuidado posterior que se tenga del edificio a lo largo del tiempo.

Para favorecer el ahorro de recursos y de esta manera, una rentabilidad posterior, es preciso introducir una serie de cambios en los hábitos de las personas. Para ello se requiere una mayor y mejor información, así como educación medioambiental, que nos ayude a hacer un buen uso de un edificio sostenible. Para conseguir estos objetivos, debemos entregar al usuario un manual de uso y mantenimiento del edificio donde, además de información sobre los sistemas instalados, se describan las pautas necesarias para lograr una elevada calidad interior con un uso eficiente de aquellos y se fomente una actitud medioambientalmente responsable.

Para ampliar lectura y conocimientos sobre este tema, es muy interesante la página Construyendo en Verde, donde se puede descargar el libro Gestión Medioambiental en las Obras de Construcción, en el que se desarrolla extensamente todo el proceso de elaboración de un proyecto y ejecución de la obra para conseguir un resultado sostenible y económico.



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2 Responses to la conciencia puede ser económica y rentable

  1. Raul Garcia

    Hola Jose Manuel, te felicito por este blog, sin duda dará que hablar. A ver si entre todos nos concienciamos de que tenemos que cambiar TODOS, ciudadanos y empresas.
    Saludos desde construyendoenverde

  2. josemrsilva

    ¡Hola! Te agradezco mucho la felicitación. Hace poco que empecé con el blog y estimula saber que alguien comienza a leerte.
    Tienes razón: si nos concienciamos y ponemos algo de nuestra parte, cada uno en la medida que podamos, las cosas siempre irán a mejor.
    Por otra parte, os felicito por vuestro blog y por “Gestión Medioambiental en las Obras de Construcción”. Fantástica inciativa y un libro de gran ayuda para todos los que participamos en el proceso constructivo.

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